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jueves, 8 de septiembre de 2016

Leyla veterinaria

-A Leyla le gustan mucho los animalitos.

-Sí. Tanto que desde que es chiquita dice que va a ser veterinaria.

-Todos los chicos decimos eso cuando somos chiquitos, después se nos pasa.

-Una lástima. Es la mejor época para soñar. El papá de Leyla dice que va a escribir todo lo que ella sueña ahora para que después se acuerde y lo haga.

-¿Pero ella sabe qué es ser veterinaria?

-Claro que lo sabe. Cuando su papá y su mamá se separaron su papá se fue a vivir cerca de la Facultad de Veterinaria y Leyla pasó muchas tardes y mañanas en el Parque de Agronomía y en esa facultad. Además muchas de sus tías estudiaban ahí.

-Ah, por eso quiere ser veterinaria.

-Ella dice que quiere ser veterinaria por dos cosas. Una para cuidar y curar animalitos, pero no para venderlos.

-¿Y la otra?

-Para ser estudiante de la UBA y luchar, como hacen sus tías.

-¿Tantas tías tiene?

-Pasa que su papá y su mamá son militantes de izquierda.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-Que los militantes de izquierda se preocupan por los hijos y las hijas de los otros militantes y los cuidan con el mismo amor que si fueran suyos.

-¿Por eso les dicen tías? ¿No porque sean hermanas de la mamá?

-Claro, por eso mismo.

-Mis papás tienen pocos hermanos y hermanas, y cada tanto andan peleados. Es raro eso de tener tantas tías y tíos. ¿No se pelean?

-Y no. Porque es una familia elegida, no por obligación. Quieren ser hermanos y hermanas.

-Ah… confraternizan.

-Jeje. Aprendés rápido.

-Ojalá todos pudiéramos elegir nuestras tías y tíos como los militantes de izquierda.

-Algún día será, soñar no cuesta nada.

-Espero acordarme de esto, así lo intento cuando sea más grande que ahora.

-Para eso lo estamos escribiendo. 

Dinosaurios en Parque Centenario

-Leyla y su papá se la pasan mirando a los patos.

-Sí, ¿qué tiene?

-Nada. Pero ¿no pasan otras cosas en el Parque?

-Si claro. Ahora con la primavera vienen otros animales. Me contaba Leyla que ayer vieron un aguilucho.

-Eso no existe.

-Sí, bueno, no sé cómo se llama. Me dijo que era un pájaro con alas grandes y un pico como de un águila, que llegó volando de afuera del Parque. Lo vieron metido en la Isla de los Patos y les pareció raro.

-¿Por qué? ¿Qué hacía?

-Los Cararroja lo dejaron meterse en medio de la isla. Se puso a arrancar ramas largas que colgaban de los árboles más chiquitos de la isla.

-Qué aguilucho loco, ¿por qué haría una cosa así?

-Eso mismo se preguntaron Leyla y su papá. Así que lo siguieron un tiempo. El aguilucho se mandó a construirse un nido con la rama larga, en una araucaria al sur del lago.

-¿Qué es una araucaria?

-Ah… uno de los pocos árboles que el papá de Leyla sabe como se llaman. Están las araucarias, las tipas y los ficus. Leyla se la pasa caminando por la calle diciendo “ahí hay un ficus”.

-¿Cómo son las araucarias?

-Son árboles fascinantes. Nadie sabe bien por qué, pero el papá de Leyla dice que eran los árboles más raros y lindos de la selva misionera, donde se crió.

-¿Se crió en la selva? ¿Cómo Mowgli?

-El papá de Leyla dice que sí, pero en realidad se crió en una ciudad de cemento muy cerca de la selva. Y después las volvió a ver en el sur, en Neuquén, cerca de los lagos, en las montañas de los Andes.

-¿Y por qué dice que son raros?

-Porque tienen ramas enormes y gordas, sus hojas son duras, como escamas de reptiles, y hacen un dibujo muy raro, como una menoráh.

-¿Cómo una qué?

-Menorah, un candelabro de siete brazos que usan los judíos para sus rituales religiosos. Con los brazos así, mirá, ves?

-Ah… en serio que es un árbol muy raro.

-Y en el sur la gente de Neuquén dice que son los mismos árboles que estaban cuando existían los dinosaurios, que se comían sus ramas y piñones como si fuesen brócoli gigante para dinosaurios.

-Mi mamá me obliga a comer brócoli pero no me gusta.

-A Leyla le pasa lo mismo. Cuestión que el Parque tiene muchas araucarias, y tipas.

-¿Y el aguilucho se hacía su nido en una de esas ramas enormes?

-Sí. Y dice Leyla que se pudrió todo con las cotorras. Las cotorras siempre hacen nidos enormes, gigantes, en las araucarias. Y parece que se encabronaron con el aguilucho.

-Las cotorras hacen un ruido insoportable en verano.

-Posta. El papá de Leyla dice que si la selva misionera tuviese una banda sonora sería el canto permanente de las cotorras y de las chicharras.

-Mi seño dice que los pájaros descienden de los dinosaurios.

-Si, bueno, de los dinosaurios y de los reptiles. ¿Sabías que las plumas son las escamas de los reptiles que mutaron con el paso de millones de años?

-¿Qué quiere decir “mutaron”?

-Que cambiaron, se transformaron de escamas duras en pelitos suaves. Pero siguen cuidando a los pájaros del frío y de la lluvia, como hacían las escamas.

-Qué loca la naturaleza.

-Sin embargo es bastante lógico lo de las escamas y las plumas.

-Lo decía por otra cosa. Fijate que los dinosaurios se murieron hace un montón de tiempo pero los pájaros siguen haciendo nidos en los árboles que antes se comían.


-Ah, sí, claro. Y Leyla y su papá se siguen fascinando con todos ellos como los primeros seres humanos.

La dignidad de los Cararroja

-Contame más del pato Cararroja.

-De los Cararroja, querrás decir, son una familia de cuatro patos.

-¿Todos tienen la cresta roja en la cara?

-Todos. Leyla dice que el otro día los vieron bien, son cuatro y son dueños de la punta este de la Isla de los Patos.

-¿Y cómo saben eso?

-Porque Leyla y su papá ya son investigadores de la Isla de los Patos. Van una mañana por semana al Parque y averiguan cosas nuevas.

-¿Cómo cuáles?

-Bueno, parece que no todos son patos en la Isla de los Patos.

-¿Ah no?

-No. Parece que los más grandotes, de largo cuello y plumas blancas o pardas son gansos, en vez. Y los más retacones serían patos posta. También parece que los gansos son menos dignos que los patos, al menos que los Cararroja.

-¿Qué es “dignidad”?

-Esa es difícil. Es como la Coca Cola, para cada persona significa algo diferente. Pero se supone que la dignidad es no hacer cosas que no te gustan a cambio de que te den cosas que necesitás mucho.

-¿Y por qué decís que los gansos no son dignos?

-Porque me contó Leyla que el otro día unas personas le daban de comer pan viejo a las palomas y los gansos se mandaron a mendigarles.

-¿Y eso está mal?

-No sé… depende. Seguro que es un menor esfuerzo para comer que si tuviesen que perseguir lumbrices o andar cazando mosquitos.

-¿Y los Cararroja qué hacían?

-Leyla dice que se quedaban en su punta de la Isla porque no estaban de acuerdo en ir a comer pan y mendigarle a la gente como las palomas.

-El otro día me retaron en la escuela porque dije que las palomas eran ratis como me dijiste vos.

-¿A mí qué me hacés quilombo, nena? Yo no te dije nada.

-Sí, vos me dijiste que a Leyla no le gustaban las palomas porque se parecían a la policía.

-Se parecen, son azuladitas.

-¿Ves?

-Pero no lo digo yo, lo dice Leyla.

-¿Y a Leyla por qué no le gustan los policías? En la escuela me dijeron que están para ayudar a las personas para que no nos pasen cosas malas.

-Claro, pero el papá de Leyla dice que en realidad participan de los negociados ilegales que deberían enfrentar.

-¿El papá de Leyla es subversivo?

-No lo sé. Pero lee los diarios. Fijate que todos los días andan cambiando las cúpulas policiales porque estaban metidos en el secuestro de nenas o la venta de falopa.

-¿Qué es la falopa?

-Cocaína, paco, drogas que revientan la cabeza de la gente que las consume.

-¿Y cúpulas?

-Son los jefes policiales que organizan el delito.

-¿Entonces los Cararroja qué vendrían a ser? ¿Piqueteros?

-No sabría decirte. Leyla dice que son luchadores, porque consiguen su comida con dignidad, como su papá y su mamá. Y no andan mendigando ni mucho menos confraternizando con las palomas. Ya sé, ya sé, confraternizar es tratarse con amor de hermanos o hermanas.

-No te iba a preguntar eso, tonto.

-Me pareció que tenías preparada la pregunta.

-Te iba a decir que me parecen muy buenos los Cararroja, pero que los veo un poquito solos.

-No te creas, Leyla dice que si hacen asambleas es porque están tratando de organizar a los otros patos…

-… y a los gansos…

-… y a los gansos.

-¿Vos creés que los van a convencer?


-Ni la menor de las ideas. Pero por lo menos lo intentan ¿no? En eso también son dignos.

viernes, 26 de agosto de 2016

Las hamacas son para volar

-El otro día dijiste que Leyla volaba en las hamacas del Parque.

-Sí, claro, eso dije.

-Las hamacas no son para volar.

-¿Eso estuviste pensando?

-Sí, porque en las hamacas no se puede volar.

-¿Y cómo se llama entonces lo que hacés en las hamacas?

-No sé, vos sos el adulto. ¿Cómo se llama?

-Balancearse.

-¿Y eso qué es?

-Moverse de un lado a otro colgando de un travesaño.

-¿Qué es un travesaño?

-El palo grande, acostado, del que cuelgan las cadenas de la hamaca.

-Qué raro.

-¿Qué cosa?

-Balancearse de un travesaño no se parece a lo que siento cuando estoy en una hamaca.

-Por eso digo que Leyla vuela en las hamacas.

-Eso no es volar.

-Vos porque ya te habrás olvidado.

-¿Qué decís?

-Que los nenes y las nenas grandes se olvidan de cuando eran nenes y nenas chiquititos.

-Yo me acuerdo de todo.

-¿Ah sí? Entonces decime ¿qué sentías cuando te balanceabas en una hamaca?

-Mucha felicidad.

-¿Y qué más?

-El viento en la cara y el pelo.

-Eso mismo siente Leyla en las hamacas. Y cuenta su papá que desde la primera vez, en la hamaca más al sur del arenero para chicos chiquitos, la que tiene un asiento de goma con dos agujeritos para las patitas…

-Piernitas, en vez.

-Bueno, eso. En esa hamaca y en todas las que vinieron después, Leyla se reía fuerte, como estallando la alegría desde adentro, con los ojitos llenos de cielo celeste y nubes blancas, la cara tallada en una sonrisa abierta, de luz solar y plumas verdes en las ramitas de los árboles, como si también volasen ellos con ella…

-¿Eso es volar?

-¿Y qué más?

-Entonces tenés razón, las hamacas son para volar.

Batalla épica en el Parque

-¿No se aburren de ver siempre a los mismos patos?

-Pasa que los patos siempre están haciendo cosas raras.

-¿Cómo cuáles?

-El otro día estaban en Asamblea de Patos.

-¿Qué es una asamblea?

-Es una reunión, un ensamblado de patos que se reúnen a discutir cosas de patos.

-¿Y sobre qué discutían?

-No sé. Leyla y su papá no entienden el idioma de los patos.

-¿Y cómo se dieron cuenta que era una asamblea?

-Estaban todos juntos en el medio de la isla y graznaban fuerte, como discutiendo cosas importantes. Al costado de la isla, escondido, había un pato campaneando.

-¿Campaneando?

-Se dice así cuando un grupo se junta a discutir algo en secreto, que no quiere que nadie se entere. Entonces mandan a uno a vigilar si se acerca alguien, para que avise, como si fuera una campana que toca cuando hay un peligro.

-¿Un pato campana?

-Un pato campana. Se dieron cuenta que había un pato escondido en el borde de la isla. Se le veía sólo la cabeza y el pico en medio de las plantitas.

-¿Y qué votaron?

-No sabemos. El primero que salió de la Asamblea fue Cararroja.

-¿Cararroja?

-Un pato con mucha cara de mal humor, como enojado, con una cresta gomosa roja en toda la cara, por encima del pico. Después se fue el Punky.

-¿El Punky?

-El Punky es un pato con una cresta negra en la cabeza, como un peinado Punk. Leyla dice que es un rodete, en vez.

-¿Y qué hicieron?

-Fueron a comerse las migas de pan que se les caían a las palomas al lago.

-Uff, las palomas.

-¿Qué te pasa con las palomas?

-Me parecen insoportables.

-Pero antes las personas grandes te llevaban a darle de comer a las palomas para divertir a los chicos.

-A mí me parecen asquerosas, y me dan miedo, te picotean, se te suben encima, te invaden.

-Claro, porque están desesperadas de hambre.

-¿Los patos del parque y las palomas se llevan bien?

-Leyla dice que no, que las palomas son ratis.

-¿Qué es un rati?

-La policía, porque “tiran”, ra-ti, ti-ra.

-¿Y por qué las palomas son ratis?

-Porque son azules. Y porque no le gustan, como a vos.

-¿Estarían discutiendo hacer algo contra las palomas?

-Puede ser. Leyla dijo algo sobre una batalla épica.

-¿Una batalla épica entre las palomas y los patos?

-El papá de Leyla pensó algo así, que a la noche cuando se cerraba el Parque había una 
especie de guerra por el control de la isla de los patos, o algo así.

-¡Qué delirio!

-Lo mismo pensó Leyla. Pero el papá le mostró la estatua en la orilla oeste del lago, la de Niké.

-¿Quién es Niké?

-Una de las diosas que adoraban las antiguas poblaciones de las islas griegas. Esta estatua copia una que se encontró en Samotracia, de hace dos mil doscientos y pico de años. Donde hubo una famosa batalla naval.

-¿Cómo es?

-Es una mujer con alas, con una bandeja de laureles en el brazo izquierdo y señalando hacia adelante con el brazo derecho. El vestido se le pega al cuerpo como si estuviera mojado y parece que se moviera hacia adelante.

-¿Qué significa?

-Niké es la Diosa Victoria.

-¿La victoria es una mujer con alas?

-Para las antiguas poblaciones de las islas griegas, sí.

-¿Y qué hace en el lago del Parque?

-Leyla dice que se parece a Maléfica, y que la isla podría ser el Páramo.

-Maléfica es un hada.

-Un hada con alas.

-¿Por qué las hadas tienen alas?

-Porque también son diosas. Serán para volar.

-¿Cómo los patos y las palomas?

-Ponele.

-¿Entonces las hadas son pájaros también?

-Y mujeres. 

-¿Y Niké para quién lucha, para los patos o las palomas?

-Ni idea. Seguro que para los patos, porque las palomas le cagan en la cabeza y los hombros. 

-Claro. Eso no le debe gustar

-¿Vos no jugás a que volás?

-Claro, como todos los chicos y chicas, nos gusta jugar a que volamos.

-¿Y cómo hacen que vuelan? ¿Se tiran desde algún lugar alto?

-No, eso nos da miedo.

-¿Entonces cómo vuelan?

-Abrimos los brazos y corremos de un lado para el otro, así.

-Ah… como los patos y las palomas.

-No, como las palomas, nunca.

-Claro, porque los patos no vuelan muy alto, medio que corren y mueven las alas. Será por eso que a Leyla le gustan tanto.

-Y porque se reúnen a discutir en asamblea.

-Claro. En eso también son diferentes a las palomas.

domingo, 21 de agosto de 2016

El largo camino de Tito hasta su casa

-Contame otra historia de Leyla y los parques.

-¿Te conté la historia de Tito?

-No, ¿quién es Tito?

-Tito era un patito bebé. Pa-Tito.

-¿De qué color?

-Como verdecito oscuro con un poco de amarillo.

-Como el color de la salita del jardín.

-Claro, más o menos.

-¿Y qué hacía Tito?

-Tito nadaba con su mamá pata en el Lago del Parque Centenario.

-¿Cómo nadan los patos?

-Mueven las patitas debajo del agua y se dan impulso.

-Como corriendo en el agua.

-Claro. En realidad corren sentados en el agua, tenés razón.

-¿Y qué pasó con Tito?

-La mamá pata lo guiaba hasta su casita en la isla del centro del parque. Pero Tito no le daba bola.

-No quería irse a dormir seguro. A los nenes y las nenas no nos gusta irnos a dormir. Queremos seguir jugando siempre.

-Seguro que era eso, o algo parecido. Cuestión que la mamá le graznaba y le graznaba pero Tito no daba bola, nadaba para otro lado.

-¿Qué es graznar?

-Así le llamamos a la forma de hablar de los patitos. Es como un grito raro, una mezcla de ladrido de perro y canto de pájaro.

-¿Como cuando hacen cuak en los libros?

-Ponele, pero más ladrido de perro y canto de pájaro. Como ñwak.

-Ah. En los libros dice que los patitos hacen Cuak, no ñwak.

-Pero los libros no siempre dicen toda la verdad, ¿verdad?

-Tenés razón, como en los tres chanchitos, porque los chanchitos no corren como humanos, ni construyen casas.

-¿Pero a vos te gusta los tres chanchitos?

-Sí.

-¿Y por qué te gustan si no dicen toda la verdad?

-Porque son unos genios y se defienden del lobo.

-¿Todos los lobos son malos?

-No todos, porque algunos son buenos. Los perritos vienen de los lobos, en vez.

-Cuestión que Tito no quería ir a su casa.

-¿Y la mamá pata qué le hizo? ¿Lo castigó?

-No. La mamá pata se fue sola a su casa y lo dejó a Tito nadando solito.

-¿Y Leyla que hacía?

-Le gritaba:

“¡Tito, subite a la islita, andá a tu casa con tu mamá!”

-¿Y le daba bola?

-Claro que no, no nos entendía.

-¿Y qué hacía?

-Era muy simpático. Iba por el borde de la isla, tratando de treparse. Pero era muy chiquitito, muy pequeñito y sus patitas eran muy cortitas y su cuerpecito no tenía mucha fuerza, entonces, se resbalaba y volvía a caerse al agua.

-Pobre Tito, ¿y la mamá qué hacía?

-Le gritaba.

-Le graznaba, ¿no era?

-Claro.

-¿Qué le estaría diciendo?

-¿Vos qué pensás que le decía?

-No sé. Le diría “vení Tito, vení a comer a casa y a dormir”…

-Seguro, o algo parecido.

-¿Y entonces Tito qué hizo?

-Seguía intentando subirse pero no podía.

-¿Y nadie lo ayudaba?

-En un momento apareció su hermanito mayor, pero tampoco le dio bola. Leyla y su papá 
trataban de decirle que había una rampa de cemento por donde se subían todos los patos, que fuera para ahí, que era más fácil para subirse.

-Pero Tito no los entendía.

-Claro. Y no quería usar la rampa de los patos grandes.

-¿Por qué no quería usar la rampa? ¿Era tontito?

-No sé. ¿A veces no te pasa que hacés lo contrario de lo que te dicen tus papás o mamás que hagas? ¿A veces no te pasa que tenés ganas de hacerlo vos sola?

-Sí. Me pasa.

-Bueno, a Tito seguro le pasaba lo mismo, quería encontrar él solito su camino.

-¿Y qué pasó entonces, pudo subirse?

-Claro. Siguió haciendo esfuerzo y al final, después de varios intentos, se trepó y subió a la isla.

-¿Y encontró a su mamá?

-Claro, porque seguía los gritos de la mamá.

-Graznidos dijiste.

-Siguió los graznidos de la mamá y la encontró.

-¿Ella lo castigó por no darle bola?

-No, le acomodó las plumas y lo ayudó a secarse. ¿Por qué lo iba a castigar?

-Claro, si ya estaban juntos, que era lo que querían.

-¿Y Leyla qué hacía?

-Leyla y su papá festejaban abrazados que Tito lo había logrado solo. Es la mejor forma de aprender, confiando siempre en tus propias fuerzas, insistiendo en tus ideas.

-Pero no le hizo caso a la mamá.

-Sí que le hizo caso, se subió a la isla.

-Pero no por donde la mamá le dijo.


-Pero se subió a la isla y encontró a su mamá. Lo importante es llegar, a veces el camino no es el mismo para todos.

Morena y los patos

-Leyla Isis nació en Parque Centenario.

-¿Nació adentro del Parque?

-No, no. Nació en una clínica, en Balvanera.

-Entonces no nació en un parque.

-Depende. Su papá y su mamá vivían muy cerca del Parque Centenario cuando Leyla nació. Su primer paseo en un carrito color naranja fue al Parque, la primera vez que voló en una hamaca fue en ese Parque, la primera vez que anduvo en patines fue en ese Parque.

-Sí, sí, ya entendí. ¿Y cómo es ese Parque?

-Es circular. Tiene muchos árboles muy lindos y tiene un lago en el centro.

-¿Y tiene animalitos?

-Claro. Peces de colores sin dientes que te chupan los dedos. Tiene muchos patos blancos, 
grises, verdes y negros.

-¿Y tiene juegos?

-También tiene juegos. Hamacas, barcos piratas, edificios para cocinar con arena…

-¿Cómo cocinar con arena?

-Se agarra arena y se cocinan comidas imaginarias.

-Ah sí, pasteles, tortas…

-Y también ensaladas…

-¿Y se comen las comidas imaginarias?

-Claro, se comen con la imaginación. Nunca hay que rechazar una invitación a comer.

-¿Tiene perritos ese parque?

-Claro. Es el Parque de los perritos amigos de Rosa.

-¿Quién es Rosa?

-Rosa es la hermana de Leyla. Una perrita blanca con manchitas negras.

-Qué lindos son los perritos. Son muy traviesos.

-Eso me hace acordar una mañana que fuimos al Parque y conocimos a Morena.

-¿Morena?

-Sí, Morena, una perrita negra, toda negra, con una cara muy juguetona.
Estábamos tomando mate y leche chocolatada en los bancos de un balcón del lago…

-¿Cómo un balcón? Los balcones están en los edificios.

-Este balcón está frente al lago. Es como si estuvieras en tu edificio pero enfrente está la isla del centro del lago, llena de arbolitos pequeños, donde viven los patos. De repente Leyla le dice al papá:

“Hay un pichicho nadando en el Lago.”

El papá pensó que era otra invención de Leyla, pero vió que todos los que paseaban por el Parque le hablaban a un perrito nadando en el Lago.

-¿Y su dueño?

-Su dueño andaba con una muleta, por la orilla, gritándole:
“¡Morena, vení para acá, Morena!”

-¿Se le había escapado?

-Parece que sí, y no le daba bola.

-Tendría mucho calor, pobrecita.

-No creo, todavía estábamos en agosto y estaba fresco.

-¿Quería divertirse jugando en el agua entonces?

-La verdad que Morena se había metido a perseguir a los patos.

-¿Se los iba a comer?

-No creo, porque los patos nadaban mejor y más rápido que Morena. No los podía alcanzar.

-Entonces ¿por qué los perseguía?

-Bueno, porque era su instinto.

-¿Qué es instinto?

-Algunas cosas que hacemos no las pensamos, las hacemos porque nos vienen las ganas de hacerlas nada más.

-Los perritos no piensan.

-Los perritos piensan de una manera diferente. Sienten cosas y hacen las cosas que sienten. 
Entienden si algo es lindo o feo, si les gusta o les da miedo. Saben reconocer muy bien a las personas que quieren y a las que no quieren.

-¿Piensan con el corazón?

-Y con su cerebro, que es muy pequeñito, con sus otros órganos, con su pelo, sus orejas, su hocico.

-¿Piensan con su instinto?

-Claro. Las perritas como Morena sienten que tienen que perseguir a los patitos, sacarlos del lugar donde se esconden y señalarle a sus amos dónde están. Son perritos cazadores de patos, los hicieron para cazar patos.

-¿Cómo que los hicieron?

-Claro, porque hay seres humanos que se dedican a cruzar unas razas de perros con otras para inventar razas nuevas.

-¿Los humanos inventamos perritos?

-Sí, desde hace muchos años.

-¿Más de diez?

-Más de cien.

-Guau. Un montón.

-Sep. Cuestión, que unos humanos cazaban patitos y necesitaban unos perros que olfateen donde estaban los patitos, fueran hasta donde se escondían y los hicieran salir.

-Y ahí los agarraban. ¿Los agarraban con redes?

-No, les tiraban con escopetas.

-Qué feo. Pobres patitos.

-Sí.

-¿El dueño de Morena tenía una escopeta?

-No, el dueño de Morena tenía una muleta.

-¿Qué es una muleta?

-Como un bastón, para apoyarse y caminar mejor. Seguro tenía la pierna lastimada.

-¿Y por qué quería que Morena espante a los patitos de su casita en el lago si no tenía una escopeta?

-Él no quería que Morena espante a los patitos del lago. Morena se le escapó y se fue a 
perseguir a los patitos sola, nadie se lo pidió.

-¿Y qué pasó?

-Pasó que estuvo como una hora persiguiendo a los patos por todo el lago: se subió a la islita 
y los espantó y después los persiguió por el Parque.

-¿Y la gente qué hacía?

-El dueño de Morena estaba muy enojado y avergonzado. La policía del Parque le reprochaba que no había atado bien a Morena, le decía que todo era su responsabilidad. Algunas señoras lo criticaban porque decían que Morena iba a matar a todos los patitos.

-¿Morena mató a todos los patitos del mundo?

-Para nada. Les ladraba y se los mostraba a su dueño. No les quería hacer daño.

-¿Y entonces por qué las señoras criticaban a su dueño?

-Porque a veces las personas también actúan pensando con su instinto. Les molesta que los perritos hagan cosas que no tienen que hacer, como perseguir patos en un lago.

-Pero si es el instinto de Morena, las personas la inventaron para que persiga patos. Y en el lago había patos. ¿Qué querían que hiciera?

-Tenés razón. No sé. Entiendo mejor a Morena que a las personas que la critican por ser Morena. No siempre las personas tenemos razón, ¿sabés?

-¿Y qué pasó al final con Morena?

-Nada. Se cansó de perseguir patitos y volvió con su dueño.

-Ah. Entonces sólo había que esperar que se canse y no gritarle ni criticarla.

-Claro.

-Qué ridícula que es la gente grande, no tiene paciencia con lo que no entiende.


FIN